Cuando bien comigo pienso mui esclarecida Reina: y pongo
delante los ojos el antigüedad de todas las cosas: que para nuestra recordación
e memoria quedaron escriptas: una cosa hallo y saco por conclusión mui cierta:
que siempre la lengua fue compañera del imperio: y de tal manera lo siguió: que
junta mente començaron. crecieron. y florecieron. y después junta fue la caída
de entrambos. y dejadas agora las cosas mui antiguas de que apenas tenemos una
imagen y sombra de la verdad: cuales son las de los assirios. indos. sicionios.
e egipcios: en los cuales se podría mui bien provar lo que digo: vengo a las más
frescas: y aquellas especial mente de que tenemos maior certidumbre: y primero a
las de los judíos. Cosa es que mui ligera mente se puede averiguar que la lengua
ebraica tuvo su niñez: en la cual apenas pudo hablar. y llamo io agora su
primera niñez todo aquel tiempo que los judíos estuvieron en tierra de Egipto.
Porque es cosa verdadera o mui cerca de la verdad: que los patriarcas hablarían
en aquella lengua que traxo Abraham de tierra de los caldeos: hasta que
decendieron en Egipto: y que allí perderían algo de aquella: y mezclarían algo
de la egipcia. Mas después que salieron de Egipto: y començaron a hazer por sí
mesmos cuerpo de gente: poco a poco apartarían su lengua cogida cuanto io pienso
de la caldea y de la egipcia: y de la que ellos ternían comunicada entre sí: por
ser apartados en religión de los bárbaros en cuia tierra moravan. Assí que
començó a florecer la lengua ebraica en el tiempo de Moisén: el qual después de
enseñado en la filosofía y letras de los sabios de Egipto: y mereció hablar con
Dios y comunicar las cosas de su pueblo: fue el primero que osó escriuir las
antigüedades de los iudíos: y dar comienço a la lengua ebraica. La qual de allí
en adelante sin ninguna contención nunca estuvo tan empinada cuanto en la edad
de Salomón: el qual se interpreta pacífico: porque en su tiempo con la monarchía
floreció la paz criadora de todas las buenas artes y onestas. Mas después que se
començó a desmembrar el Reino de los judíos: junta mente se començó a perder la
lengua: hasta que vino al estado en que agora la vemos tan perdida: que de
cuantos judíos oi biuen: ninguno sabe dar más razón de la lengua de su lei: que
de cómo perdieron su reino: y del ungido que en vano esperan. Tuvo esso mesmo la
lengua griega su niñez: y començó a mostrar sus fuerças poco antes de la guerra
de Troia: al tiempo que florecieron en la música y poesía Orfeo. Lino. Muséo.
Amphión. y poco después de Troia destruída Omero y Esiodo. y assí creció aquella
lengua hasta la monarchía del gran Alexandre: en cuio tiempo fue aquella
muchedumbre de poetas. oradores y filósofos: que pusieron el colmo no sola mente
a la lengua: mas aun a todas las otras artes y ciencias. Mas después que se
començaron a desatar los reinos y repúblicas de Grecia: y los romanos se
hizieron señores della: luego junta mente començó a desvanecerse la lengua
griega: y a esforçarse la latina. De la cual otro tanto podemos dezir: que fue
su ninez con el nacimiento y población de Roma: y començó a florecer quasi
quinientos años después que fue edificada: al tiempo que Livio Andrónico publicó
primera mente su obra en versos latinos. y así creció hasta la monarchía de
Augusto César. debaxo del cual como dize el apóstol vino el cumplimiento del
tiempo: en que embió Dios a su unigénito hijo: y nació el Salvador del mundo. En
aquella paz de que avían hablado los profetas: y fue significada en Salomón. de
la cual en su nacimiento los ángeles cantan Gloria en las alturas a Dios: y en
la tierra paz a los ombres de buena voluntad. Entonces fue aquella multitud de
poetas y oradores que embiaron a nuestros siglos la copia y deleites de la
lengua latina: Tulio. César. Lucrecio. Virgilio. Oracio. Ouidio. Liuio. y todos
los otros que después se siguieron hasta los tiempos de Antonino Pío. De allí
començando a declinar el imperio de los romanos: junta mente començó a caducar
la lengua latina: hasta que vino al estado en que la recebimos de nuestros
padres: cierto tal que cotejada con la de aquellos tiempos: poco más tiene que
hazer con ella que con la aráviga. Lo que diximos de la lengua ebraica. griega y
latina: podemos mui más clara mente mostrar en la castellana: que tuvo su niñez
en el tiempo de los juezes y reies de Castilla y de León: y començó a mostrar
sus fuerças en tiempo del mui esclarecido y digno de toda la eternidad el rei
don Alonso el sabio. Por cuio mandado se escrivieron las Siete Partidas. la
General Istoria. y fueron trasladados muchos libros de latín y arávigo en
nuestra lengua castellana. La cual se estendió después hasta Aragón y Navarra y
de allí a Italia siguiendo la compañía de los infantes que enbiamos a imperar en
aquellos reinos. y assí creció hasta la monarchía y paz de que gozamos primera
mente por la bondad y prouidencia diuina: después por la industria. trabajo y
diligencia de vuestra real Majestad. En la fortuna y buena dicha de la cual los
miembros y pedaços de España que estauan por muchas partes derramados: se
reduxeron y aiuntaron en un cuerpo y unidad de reino. La forma y travazón del
cual assí está ordenada que muchos siglos. iniuria y tiempos no la podrán romper
ni desatar. Assí que después de repurgada la cristiana religión: por la cual
somos amigos de Dios o reconciliados con él. Después de los enemigos de nuestra
fe vencidos por guerra y fuerça de armas: de donde los nuestros recebían tantos
daños: y temían mucho maiores: después de la justicia y essecución de las leies:
que nos aiuntan y hazen bivir igual mente en esta gran compañía que llamamos
reino y república de Castilla: no queda ia otra cosa sino que florezcan las
artes de la paz. Entre las primeras es aquella que nos enseña la lengua: la cual
nos aparta de todos los otros animales: y es propria del ombre: y en orden la
primera después de la contemplación: que es oficio proprio del entendimiento.
Esta hasta nuestra edad anduvo suelta y fuera de regla: y a esta causa a
recebido en pocos siglos muchas mudanças. porque si la queremos cotejar con la
de oi a quinientos años: hallaremos tanta diferencia y diversidad: cuanta puede
ser maior entre dos lenguas. y porque mi pensamiento y gana siempre fue
engrandecer las cosas de nuestra nación: y dar a los ombres de mi lengua obras
en que mejor puedan emplear su ocio: que agora lo gastan leiendo novelas o
istorias enbueltas en mil mentiras y errores: acordé ante todas las otras cosas
reduzir en artificio este nuestro lenguaje castellano: para que lo que agora y
de aquí adelante en él se escriviere pueda quedar en un tenor: y estenderse en
toda la duración de los tiempos que están por venir. Como vemos que se a hecho
en la lengua griega y latina: las cuales por aver estado debaxo de arte: aunque
sobre ellas an passado muchos siglos: todavía quedan en una uniformidad. Porque
si otro tanto en nuestra lengua no se haze como en aquellas: en vano vuestros
cronistas y estoriadores escriven y encomiendan a inmortalidad la memoria de
vuestros loables hechos: y nos otros tentamos de passar en castellano las cosas
peregrinas y estrañas: pues que aqueste no puede ser sino negocio de pocos años.
I será necessaria una de dos cosas: o que la memoria de vuestras hazañas perezca
con la lengua: o que ande peregrinando por las naciones estranjeras: pues que no
tiene propria casa en que pueda morar. En la çama de la cual io quise echar la
primera piedra. y hazer en nuestra lengua lo que Zenódoto en la griega y Crates
en la latina. Los cuales aunque fueron vencidos de los que después de ellos
escriuieron: a lo menos fue aquella su gloria y será nuestra: que fuemos los
primeros inuentores de obra tan necessaria. lo cual hezimos en el tiempo más
oportuno que nunca fue hasta aquí. por estar ia nuestra lengua tanto en la
cumbre que más se puede temer el decendimiento della: que esperar la subida. y
seguirse a otro no menor provecho que aqueste a los ombres de nuestra lengua:
que querrán estudiar la gramática del latín. Porque después que sintieren bien
el arte del castellano: lo cual no será mui difícile porque es sobre la lengua
que ia ellos sienten: cuando passaren al latín no avrá cosa tan escura: que no
se les haga mui ligera: maior mente entreveniendo aquel Arte de la Gramática que
me mandó hacer vuestra Alteza contraponiendo línea por línea el romance al
latín. Por la cual forma de enseñar no sería maravilla saber la gramática latina
no digo io en pocos meses: mas aun en pocos días. y mucho mejor que hasta aquí
se deprendía en muchos años. El tercero provecho deste mi trabajo puede ser
aquel: que cuando en Salamanca di la muestra de aquesta obra a vuestra real
Majestad: y me preguntó que para qué podía aprovechar: el mui reverendo padre
obispo de Ávila me arrebató la respuesta: y respondiendo por mí dixo. Que
después que vuestra Alteza metiesse debaxo de su iugo muchos pueblos bárbaros y
naciones de peregrinas lenguas: y con el vencimiento aquellos ternían necessidad
de recebir las leies: quel vencedor pone al vencido y con ellas nuestra lengua:
entonces por esta mi Arte podrían venir en el conocimiento della como agora nos
otros deprendemos el Arte de la Gramática latina para deprender el latín. y
cierto assí es que no sola mente los enemigos de nuestra fe que tienen ia
necessidad de saber el lenguaje castellano: mas los vizcaínos. navarros.
franceses. italianos. y todos los otros que tienen algún trato y conversación en
España y necessidad de nuestra lengua: si no vienen desde niños a la deprender
por uso: podrán la más aína saber por esta mi obra. La qual con aquella
vergüença. acatamiento y temor quise dedicar a vuestra real Majestad: que Marco
Varrón intituló a Marco Tulio sus Orígenes de la Lengua Latina. que Grilo
intituló a Publio Virgilio poeta sus Libros del Acento: que Dámaso papa a Sant
Jerónimo: que Paulo Orosio a Sant Agustín sus Libros de Istorias. que otros
muchos autores los cuales endereçaron sus trabajos y velas a personas mui más
enseñadas en aquello de que escriuían. No para enseñarles alguna cosa que ellos
no supiessen: mas por testificar el ánimo y voluntad que cerca dellos tenían: y
porque del autoridad de aquellos se consiguiesse algún favor a sus obras. y assí
después que io deliberé con gran peligro de aquella opinión que muchos de mí
tienen: sacar la novedad desta mi obra de la sombra y tinieblas escolásticas a
la luz de vuestra Corte: a ninguno más justa mente pude consagrar este mi
trabajo: que a aquella: en cuia mano y poder no menos está el momento de la
lengua: que el arbitrio de todas nuestras cosas.
Salamanca, en el año de 1492