Historia Argentina- © Enrique C. Picotto - D 71067 Sindelfingen, Alemania  - Mail to Enrique C. Picotto 14.11.03

    
II- JUAN MANUEL DE ROSAS La historia juzga por Isidoro J. Ruiz Moreno - http://www.lanacion.com.ar/Archivo/Nota.asp?nota_id=160438

     

La Comisión se constituyó el 15 de febrero, y su primer acto fue declarar la guerra a la liga del interior, encabezada por el general Paz. La revolución del 1° de diciembre y el fusilamiento de Dorrego fueron declarados obras del terror implantado por «la energía del crimen y la insolencia y crueldad del despotismo».

 

Respecto de la «paz pública de todas las provincias de la República» y «plena libertad y tranquilidad» exigidas por el Pacto Federal para realizar el «Congreso General Federativo» decía el general Paz: 

«No es posible comprender por qué los enemigos de Rosas han hecho un estudio tenaz y constante en no encarar la cuestión, después de la caída de la presidencia, bajo un aspecto nacional, sin que hayan dejado por eso de hacer lo posible por sublevar la Nación, sin perdonar lo celos provinciales, que han querido en vano hacer revivir.

 

No se puede comprender, vuelvo a decir, cómo hombres dotados de incuestionables talentos y que profesan el positivismo, se han persuadido que podrían conmover una nación con declamaciones vagas, en que predican amor a la libertad y horror al despotismo. Preciso era presentarles una idea, un principio, un sistema que les diese esperanzas de ver realizados sus votos, y que los sacase del terrible círculo de anarquía y desorden en que giran hace cuarenta años.» José María Paz, Memorias, XVI, 280

 

Saque cada cual de las palabras del manco sus conclusiones. Las palabras de Paz deberán tenerse en cuenta si se analizan frases del Sr. Ruiz Moreno como la siguiente:

 

Desde 1813, las Provincias del Río de la Plata buscaban su Constitución, y todos los pactos celebrados a partir del año 20 tendían a este logro.

 

Un cuarto de siglo después de Caseros, Avellaneda gobernaba aún con el estado de sitio, sin mediar para ello amenaza exterior alguna: simplemente se trataba de la «paz pública de todas las provincias de la República» y de la «plena libertad y tranquilidad», de las que hablaba el Pacto Federal de 1831.                                                                 

 

Dado que el Sr. Académico sólo aporta su opinión, no es necesario detenerse en cada una de sus palabras. A lo de "unitarios" (y "salvajes") se podrían contraponer alegorías como «Es acción santa matar a Rosas» y muchas otras metáforas procedentes de los «unitarios», pero no es necesario caer en la polémica.

 

Prosigamos con Ruiz Moreno:

 

Los intereses de las provincias no le importaron, como cuando declaró sin facultades una guerra contra Bolivia (1837), tan sólo para obtener, mientras durase, el poder de policía interno en la Argentina...

 

Que Rosas no estuviera facultado para declarar la guerra a Bolivia era justamente lo que argüía Andrés de Santa Cruz, antiguo realista unido a Goyeneche, Tristán y Pezuela (Güemes lo tomó prisionero en 1817). En octubre de 1820 se pasó a la causa patriota,

 

después de ser nuevamente apresado, esta vez por Lavalle. Ocupó en 1829 la presidencia de Bolivia. Apoyó en Chile, la Argentina y Perú las intrigas de los opositores. Ayudó a Paz en 1830, Supremo Poder Militar, y al año siguiente consideró la posibilidad de incorporar a Salta y Tucumán a sus dominios; desistió dada la situación en Perú.

 

Respecto de la negación de Andrés de Santa Cruz a dar respuesta a las reclamaciones del gobierno de Buenos Aires, dice Saldías:  

«Pero el general Santa Cruz se negó a darle satisfacción alguna pretextando que no existía autoridad nacional en la República Argentina. Esto, sobre no autorizar los atropellos de que habían reclamado también los gobernadores de Salta y Tucumán antes del año de 1835, era de todo punto falso por cuanto las catorce provincias que formaban la Confederación Argentina (faltaba Tarija), por el órgano de sus respectivas legislaturas, habían investido al general don Juan Manuel de Rozas, gobernador de la provincia de Buenos Aires, con las funciones inherentes al Poder Ejecutivo nacional en lo que se refería al entretenimiento de las relaciones exteriores de la Confederación y a las de paz y de guerra. Fundándose en estos hechos y en que el general Santa Cruz acababa de arrogarse un poder absoluto para extenderlo después a los demás Estados vecinos, como lo manifiestan las agresiones que ha hecho desde el Perú y Chile y desde Bolivia a la República Argentina, el gobierno de Rosas, por decreto de 13 de febrero de 1837, declaró cerrada toda comunicación comercial, epistolar y de cualquier género entre los habitantes de la República Argentina, y los del Perú y Bolivia, y que en consecuencia nadie podría pasar del territorio de la primera a las segundas bajo pena de ser considerado traidor a la patria.» Adolfo Saldías, Historia de la Confederación Argentina, XXIX

Demuestra nuevamente el Sr. Ruiz Moreno desconocer nuestra historia. Defiende abiertamente, además, la posición de los enemigos de la Confederación. Sigamos:

 

Contrastó tal actitud con la energía que Rosas imprimió a su conflicto con Francia cuando ésta bloqueó a Buenos Aires (1838)...

 

Realmente, una simple cuestión de sentido común, ¿verdad? Recordemos además que en el conflicto con Santa Cruz también intervenía Francia: en 1834 firmó Santa Cruz con el encargado de negocios francés Bouchet de Martigny un tratado de comercio que privilegiaba a los productos franceses en el altiplano. Bouchet de Martigny entregó a Santa Cruz por sus servicios a Francia la Gran Cruz de la Legión de Honor.

 

La entente cordiale hizo que Inglaterra obtuviera en 1837 las mismas ventajas. Se eliminaron del altiplano mediante estos arreglos los productos argentinos y de los puertos peruanos el comercio chileno. Diego Portales protegía la industria y comercio chilenos en estas épocas, y Rosas abrogaba en 1835 la libertad de comercio y se apoderaba en 1836 del Banco controlado por Inglaterra.

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